La información es poder… si se actualiza

Diciembre 6th, 2008 by genisroca

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“El poder que no se basa en el conocimiento y en el flujo constante de información a la larga resulta imposible de defender”
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Henning Mankell
“El chino”, pág. 353
Tusquet editores, colección andanzas 674
Barcelona, noviembre 2008

Sobre la neutralidad en la red

Noviembre 15th, 2008 by genisroca

http://flickr.com/photos/wicho/3030427922/sizes/s/Hoy he tenido ocasión de participar en Evento Blog España 2008 con una exposición sobre la neutralidad en la red. Un tema candente ya tratado previamente (sin ir más lejos en la sala estaban Wicho, Enrique Dans o Julio Alonso) pero que pese a su gravedad aún es desconocido por muchos de los internautas y merecía ser presentado en un foro tan significado. Este post trata de lo allí discutido.

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El concepto

El concepto de neutralidad en la red se refiere a la necesidad de que la red se opere bajo tres principios:

- No discriminación: todo el tráfico será tratado por igual a lo largo de toda la red

- Interconnexión: el operador de cada red tiene el derecho y el deber de conectarse a cualquier otra red de Internet

- Acceso: los usuarios tienen el derecho a establecer comunicaciones con otros usuarios en igualdad de condiciones

Es decir, que los operadores se mantengan neutros y se limiten a conectar a proveedores de contenidos (sean personas físicas o jurídicas) con aquellos que deseen consultarlos, sin juzgar si la connexión es más o menos pertinente. Los servicios se ponen en los extremos y la red en sí lo transmite todo sin valorar, ni jerarquizar ni priorizar.

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El problema

Algunos operadores de telecomunicaciones ya han caído en la tentación de decidir unilateralmente qué tipo de datos es prioritario para sus clientes. En 2006 ONO ya se vió obligada a reconocer que cuando su red tenía problemas de rendimiento penalizaba el tráfico p2p, un tráfico entre particulares que en un mercado de tarifa plana no generaba ningún ingreso adicional para la compañía y por tanto era menos prioritario para sus intereses. Lo mismo sucedió en Chile con Telefónica, que penalizaba el tráfico de VoIP, es decir, las llamadas telefónicas sobre IP con el que la ciudadanía evitaba las tarifas de telefonía tradicional base del negocio de Telefónica por entonces en el país. Es decir, el operador de telecomunicaciones decidía unilateralmente que tipo de datos merecía una mayor o menor prioridad en la red. Es evidente lo peligroso que resulta que alguien tome arbitrariamente estas decisiones, ya que los móviles que pueden inducir una o otra opción pueden responder a intereses más que opinables. Por ejemplo, British Telecom ha atendido las peticiones del equivalente a la SGAE britànica y penaliza el tráfico de aquellos que descargan música u otros contenidos supuestamente afectados por derechos de la propiedad. En Estados Unidos estos asuntos ya han llegado a la mesa del regulador, que este agosto ya dictaminó que la operadora Comcast se excedió al discriminar el tráfico que debían recibir sus usuarios.

Las operadoras de telecomunicaciones argumentan que la actual Internet y el uso que de ella hacemos sus usuarios requiere infraestructuras cada vez más importantes. Que lo que empezó siendo un uso periférico de los medios existentes se está convirtiendo en algo que obliga a hacer importantes inversiones que deben encontrar un modelo de ingresos que las compense. Si no pueden discriminar el tráfico, amenazan con incrementos de tarifas para poder asumir las inversiones. Este aspecto, bien explicado porRicard Ruiz de Querol Ricard Ruiz de Querol en la pizarra que acompaña estas líneas, es el argumento de las operadoras para justificar su intervención en el tráfico de las redes. Pero los padres de Internet se rebelan contra ello apelando que si la red ha logrado su desarrollo actual ha sido gracias a su neutralidad, que ha permitido que cualquiera de nosotros tuviera la oportunidad de desarrollarse y expresarse en igualdad de condiciones con cualquier otro.

Para ser precisos, el problema de la neutralidad de la red no debería referirse sólo al papel de los operadores de telecomunicaciones. Los operadores de contenidos también deben garantizarnos su neutralidad, y ya hay quien se queja del poder de Google o Microsoft. Ciertamente, Google puede decidir unilateralmente que ciertos contenidos no son pertinentes, y si deja de indexarlos y de ofrecerlos como resultado en su buscador el perjuicio es claro.

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Las soluciones

El mercado estadounidense tiene menos operadores que el europeo, y además dispone de una red de telecomunicaciones diferente por no decir peor. Parece cierto que su red está llegando a unos niveles de saturación que requieren nuevas inversiones sin demora, y es en este contexto que las operadoras se plantean como amortizar ese esfuerzo. Por lo tanto, tenemos por un lado los intereses económicos de las empresas, y por el otro el derecho de la ciudadanía a que nadie decida en su nombre qué es mejor o peor, qué tipos de datos son más o menos prioritarios. En este contexto han surgido voces que reclaman una legislación que garantice la neutralidad de la red, y las compañías han tomado posiciones mediante la activación de lobbies, tan habituales en Washington. El poder económico tiene mecanismos para defender sus intereses ante el poder legislativo, y ese es un mecanismo que no tiene la ciudadanía. Quejarse en un blog, o desde cien blogs, no parece un mecanismo suficiente para influir en la opinión de los legisladores si lo comparamos con la eficacia de los instrumentos de influencia que usan las grandes compañías para dar a conocer su opinión. Además, en Europa hay un grave divorcio entre las instituciones y la ciudadanía. Sólo hay que ver los índices de participación en las elecciones, o el ya previsible nulo efecto de iniciativas como la cándida Carta abierta que escribimos reclamando que quien fuera presidente de España hiciera el favor de tomar conciencia de la agenda digital del país.

Si Internet ha sido posible gracias a la ausencia de normas con la que se ha desarrollado, no creo que ahora su futuro dependa de que se establezcan normas, ni que sea para garantizar la neutralidad. Creo que si el problema se origina en los argumentos económicos de las operadoras, habrá que buscar soluciones económicas y huir de las razones románticas o emocionales sobre lo que está mejor o peor, de lo que es más o menos ético. Quizá la solución consista en que las operadoras dejen de tratar el asunto como un servicio único y nos ofrezcan alternativas: un servicio neutral y otro que no lo sea, y que cada cual elija el que prefiera. Sospecho que los intereses particulares y los corporativos pueden ser diferenciados, y que quizá yo querré un acceso a la red neutral, pero que una gran compañía con 20.000 empleados prefiera un acceso sin p2p u otro tipo de datos. Allá cada uno con sus opciones. Pero que sean opciones, y no decisiones unilaterales como ahora.

Es decir, que quizá la solución no sea reclamar la neutralidad de la red, sino la transparencia sobre las características de los servicios en la red. Si alguien me ofrece un servicio de acceso a la red quiero saber si va a ser neutral o no. Y no como ahora, que me entero por la prensa que Ono, o Telefónica, o quien sea, ha decidido en mi nombre cuál ha de ser la prioridad en lo que me llega a casa.

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Dos propuestas

Una propuesta a la administración:
Propongo que el regulador nacional de las telecomunicaciones, es decir la administración, me de garantías sobre las condiciones en las que se están prestando los servicios. Que realice auditorías sobre la calidad de los servicios y que informe los resultados de manera transparente. Yo no tengo manera de saber si mi acceso particular a la red está siendo alterado por el operador o no, y le pido (le exijo) a mi gobierno que audite estos servicios y me informe. En ocasiones leo en prensa que han retirado un juguete del mercado por ser peligroso para los bebés, o que han retirado un alimento por tóxico, o un champú por provocar alergias. Quiero que el regulador realice el mismo tipo de controles a los operadores de la red, y que me informe de si realizan o no prácticas que atenten contra la neutralidad de mi acceso.

Una propuesta a la industria:
Propongo que exijamos una cláusula en los contratos con los operadores de telecomunicaciones que nos garantice que recibiremos un acceso neutral a la red. Al elegir operador podremos tener en cuenta si ofrecen o no esta garantía, y si nos engañan podremos apelar a un incumplimiento de contrato. Por contrato, no por ley. Elaboremos una cláusula (de la misma manera que hemos inventado los Creative Commons) y propongámosla a los operadores. En su momento hubo plataformas ciudadanas reivindicando tarifas planas, y al final se consiguieron. Veo más viable una plataforma ciudadana reclamando una cláusula en sus contratos (de ADSL por ejemplo) que el consenso político para legislar al respecto en Bruselas y en cada uno de los países de la Unión Europea.

Nativos digitales vs Ciudadanos digitales

Octubre 24th, 2008 by genisroca

http://flickr.com/photos/wroush/15805308/sizes/s/Mucho se ha hablado sobre los nativos digitales, y en diversas ocasiones he tenido ocasión de participar de esa conversación. Dediqué algunos posts en este blog al tema, me han invitado a charlas para tratar sobre ello, e incluso he comentado el asunto en algún programa de radio.

Dicen que fue Marc Prensky quien acuñó el término en 2001, y otros lo han continuado desarrollando posteriormente para acabar definiendo a una generación que ha nacido y se ha desarrollado en tiempos de Internet, que cuida su identidad digital, y que adopta una actitud diferente ante las cosas (comparten diferente, crean diferente, comunican diferente, coordinan diferente, aprenden diferente…). Yo mismo me dediqué a narrar algunos de estos casos, como Ashley Qualls o el ya célebre Victoriano Izquierdo.

Ciertamente somos diferentes. Nací en 1966, en un mundo sin ordenadores personales ni Internet, de televisión en blanco y negro, música en cintas de cassette y fotografía en papel. IBM lanzó su primer PC en 1981 cuando yo tenía 15 años, aunque no vi el primero hasta los 19, y el primer acceso de un ciudadano particular a Internet en España es de 1994, cuando yo ya tenía 28. Los que nacieron en 1985 tienen a su alcance ordenadores conectados a Internet desde mucho antes de que tengan uso de razón, filman videos con su teléfono móvil y los publican en YouTube con sólo pulsar un botón. Usan más el SMS que la llamada telefónica, y les resulta más obvio el chat que el mail, que ya ven como algo superado. Ciertamente, somos diferentes.

Pero últimamente hay quien está asociando el hecho de haber nacido en un momento determinado como sinónimo de su mayor o menor incorporación a la sociedad red. Como si por el mero hecho de haber nacido en 1987 deba tener una mayor capacidad de compartir la información o una mejor comprensión del significado moderno de identidad o participación que alguien nacido en 1964. Y en eso no puedo estar de acuerdo.

Como he comentado recientemente a raíz de una reflexión de Ricard Ruiz de Querol, creo que toda clasificación humana sobre el hecho digital basada en el año de nacimiento contiene un error de base. Entiendo la necesidad de buscar un anclaje en la variable tiempo, pero no creo que la edad sea una buena referencia. Propongo una alternativa: tomar en consideración el tiempo que has estado expuesto al fenómeno, es decir, el tiempo (horas acumuladas) que has dedicado al hecho digital (manejo de ordenadores, trabajo en Internet, fotografía y video digital, telefonía movil, etc.). Y aún un matiz adicional: cuánto de ese tiempo de “experiencia digital” ha estado relacionado con la resolución de problemas o el logro de objetivos.

Dicho de otra forma, conozco gente de 20 años que tiene acceso a las tecnologías digitales pero que no considero que pertenezca a esa especie de “raza digital” de la que parece que hablamos. Y en cambio, conozco otros que están por ejemplo en los 50 y que no tengo la menor duda de que están plenamente inmersos en este proceso. Y creo que lo que les define y lo que marca la diferencia no es la fecha de nacimiento, sino una actitud y el nivel de uso de lo digital para la resolución de problemas.

¿No parece una manera más razonable de clasificar?: Tiempo expuesto al fenómeno digital para la resolución de problemas. Es cierto que hay nativos digitales, pero eso no implica que sean ciudadanos digitales.

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(Foto de Wade Roush)

¿Seremos 1.5 gracias a la crisis?

Octubre 22nd, 2008 by genisroca

El fenómeno 2.0 ha surgido con la arrogancia del que se sabe poseedor de la verdad, y sus iniciados nos hemos dedicado a desarrollar conceptos e ideas que creemos transformarán el mundo en una conversación sólo apta para iniciados (o bien desde nuestros respectivos blogs, o bien en encuentros presenciales cada vez más endogámicos). Ha sido útil y era necesario. Había que tomar conciencia de ciertos nuevos paradigmas (los mercados son conversaciones, la información es poder sólo si la compartes, eres de donde participas…);  era preciso concretar ciertas teorías (long tail, la economía de lo gratuito, el desorden como nuevo orden…); armar ciertas infraestructuras (rss, redes sociales, cloud computing, …); redefinir ciertos conceptos (propiedad, identidad, reputación, confianza…) e inventar otros (avatar, folksonomia, prosumidor…).

A medida que todo el contexto 2.0 ha ido concretándose se ha ido produciendo un mayor distanciamiento, cuando no enfrentamiento, con el modelo anterior que hemos resumido como 1.0. Las grandes empresas, corporaciones, instituciones y estados que mueven el mundo son muy 1.0, y probablemente sea irreal pretender convertirlas en algo 2.0. Casi seguro que, como siempre, la opción buena sea la de buscar caminos 1.5, o incluso 1.2. Como en la más clásica de las negociaciones: empiezas pidiendo más, para poder retroceder hasta un punto aceptable por ambas partes. Porque se trata de ponerse de acuerdo y andar juntos hacia un mundo que quizá no será 2.0, pero sí 1.3 o 1.4, ya se verá. Y no es poco.

Ya habíamos tenido episodios y reflexiones sobre el choque cultural entre lo 1.0 y lo 2.0. Los más evidentes han sido en las escuelas y en las empresas. El convencimiento de las nuevas posibilidades 2.0 contra la experiencia contrastada de los 1.0. Como decía Hiroshi Tasaka, es un problema de egos. Ambos tienen argumentos para ser arrogantes, y el tema se suele resolver por el principio de autoridad.

En estas andábamos cuando el mundo se ha visto sacudido por la crisis de su sistema financiero, que derivará en una crisis económica, que como siempre, comportará una crisis social. Son tiempos de cambios. Las crisis siempre han sido tiempos de oportunidades. La historia llama “crisis” a los momentos de transición entre una etapa y otra. Y estamos en una de estas transiciones, y es la oportunidad de plantear la negociación 2.0.

John P. Kotter ya explicó hace tiempo que los procesos de cambio requieren que exista una sensación de urgencia, de situación crítica, y organizar alrededor de ella una fuerte coalición directiva que genere una nueva visión, visualizar el cambio deseado y ponerlo en práctica mediante logros parciales, historias de éxito que ayuden a lograr consolidar ciertos cambios. Tenemos la situación de urgencia: la crisis. Es el momento para que los convencidos de la 2.0 reconozcan el valor de la experiencia de los 1.0, y que éstos consideren si la nueva visión, el nuevo camino puede estar en algunos de los conceptos aportados por los 2.0. Es el momento de trabajar juntos.

Hasta ahora todos vivíamos en una permanente historia de éxito. Todos los indicadores económicos globales eran positivos, todas las economías crecían, y por lo tanto todos tenían razón: las cosas les iban bien tanto a los 1.0 como a los 2.0. ¿Para qué cambiar si todo va bien?. La última crisis global fue la de 1993, y por esos tiempos los conceptos 2.0 aún no existían. El acceso de los particulares a la red es de 1994 tanto en España como en Estados Unidos, y el Cluetrain se escribió en 1999. La actual es la primera crisis que vivimos con los particulares conectados en red, y es nuestra oportunidad para legitimar que ello tiene consecuencias en la definición de un nuevo modelo y una nueva visión que sea asumible por los 1.0, que hay que reconocerlo, tienen la experiencia de haber vivido y superado más de una crisis. Hay que sentarse a trabajar juntos.

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Despotismo ilustrado 2.0

Septiembre 21st, 2008 by genisroca

Federico II de PrusiaUna vez más la lectura de un post de Alorza me ha ayudado a reflexionar. Hace un resúmen sobre las diferentes opiniones que suscita la popularización de la blogosfera, y mientras unos creen que la cosa se va a banalizar y perderá atractivo, otros ven con buenos ojos que la conversación se pueble con todo tipo de actores e intereses. Alorza utiliza una expresión que me parece muy afortunada: los puros y los impuros. Y tanto él como yo nos declaramos impuros, es decir, que nos parece muy bien que cualquiera se atreva a participar y asumimos con alegría las consecuencias, que las hay y no todas son buenas. Eso de los impuros me ha recordado los libros de Harry Potter y la aversión que los sangre limpia (magos que son hijos de magos) sienten por los sangre sucia (aquellos que pueden hacer magia pese a que alguno de sus padres no es mago).

La idea de que una élite, cargada de las mejores buenas intenciones, pueda llegar a pensar que no es bueno que ciertos instrumentos puedan ser usados por cualquiera y de cualquier forma supone un atraso cultural de casi 250 años. Fue en el siglo XVIII cuando los monarcas europeos intentaron compaginar mantener sus privilegios con el hecho de querer mejorar el bienestar de sus súbditos, permitiéndoles (aunque sólo un poco) el acceso a la educación, la mejora de su sanidad y un cierto progreso económico. Pero eso sí, el Rey seguía siendo el centro del poder y no tenía ninguna obligación de justificar sus acciones. La frase resúmen es clara: “Todo para el pueblo, por el pueblo, sin el pueblo”. Era el Despotismo Ilustrado, y el invento se les escapó de las manos y acabó explotando en la Revolución Francesa de 1789.

Los tiempos han cambiado y todo va mucho más rápido. Tanto que hoy se puede detectar la coexistencia de al menos dos actitudes: déspotas ilustrados y revolucionarios. Ni los déspotas fueron tan malos (pese al nombre) ni los revolucionarios eran tan buenos (cortaron cabezas de manera indiscriminada y gratuita). Como la palabra “déspota” tiene demasiadas connotaciones, propongo utilizar “ilustrados”. Es decir, dando vueltas por la blogocosa hay “ilustrados” y “revolucionarios”. Unos quieren mandar, y los otros cortar cabezas. Hay que estar atentos.

La gestión del yo digital

Septiembre 8th, 2008 by genisroca


AvatarLa realidad digital está adquiriendo un tamaño tal que hace que ya nadie pueda ignorar su existencia y que todos debamos plantearnos seriamente qué estrategia adoptar para su gestión. En apenas 10 años la realidad digital de las personas, empresas y ciudades se ha convertido en algo que debemos aprender a gestionar, tanto si somos ciudadanos, empleados, políticos o empresarios.

No hace tanto la realidad digital de una persona se limitaba prácticamente a una cuenta de correo electrónico, mientras que en la actualidad ya son muchas las personas que presentan un yo digital tremendamente denso y complejo: múltiples cuentas de correo electrónico; actividad en diferentes redes sociales; creación y aportación de textos e imágenes a distintos espacios; suscripción a flujos de información y conocimiento; espacios web personales; intercambio de opinión; y amigos, muchos amigos y relaciones que sólo se dan cita en esta nueva realidad telemática. Cada vez son más los casos de personas que no conoces bien si sólo conoces su realidad física. Empieza a haber tres grupos de personas conocidas: las que conoces físicamente (más o menos), las que conoces digitalmente (más o menos) y las que conoces física y digitalmente (también más o menos). Y de los tres grupos, el primero de la gente que sólo conozco físicamente es el que más a menudo me resulta más sorprendente y con más gente que, si lo pienso bien, menos conozco y menos me han mostrado su verdadera realidad.

Lo mismo pasa con las empresas, aunque este proceso está yendo a un ritmo más lento. Las empresas también tienen una identidad digital, y si bien hasta ahora la intentaban camuflar tras sus webs corporativas de diseño, la gran conversación en Internet entre particulares que es la Web 2.0 ha supuesto que en estos mundos digitales ya se sepa todo o casi todo de las empresas. Las empresas, conscientes o no, también están en ese plano digital de la vida en el que hay redes sociales, creación y aportación de contenidos, flujos de información y conocimiento, múltiples espacios web y demás elementos que configuran irremediablemente su identidad digital, su verdad digital. Y cada vez son más los consumidores que se interesan por esa dimensión telemática, porque al igual que lo que sucede con las personas, cada vez más investigan tanto la realidad física como la digital para empezar a conocer las cosas realmente.

Y finalmente, está pasando lo mismo con las ciudades. Más allá de sus calles y plazas existe una ciudad digital en la que sus ciudadanos, sus empresarios, sus políticos y algunos turistas están entrecruzándose y entrelazándose para definir la realidad digital de esa población, configurando espacios comunes y vertebrando causas compartidas.

Lo interesante es cuando los primeros gestores y responsables empiezan a ver que la realidad cuenta con esos múltiples planos y lo toman en consideración para su toma de decisiones. Cuando el responsable de selección de personal de una compañía se preocupa por conocer el yo digital de los candidatos; cuando el jefe no quiere sólo el tiempo de oficina de su empleado y se empieza a interesar por su conocimiento y quiere saber donde guarda sus enlaces favoritos por si pudieran ser de interés corporativo; cuando el político empieza a escuchar los foros en los que sus ciudadanos debaten y discuten; y sobre todo, cuando el futuro empleado empieza a valorar si su yo digital se sentirá no sólo cómodo sino potenciado al entrar a trabajar en una compañía u otra; y cuando un ciudadano percibe que pese a la distancia quiere y puede seguir sintiéndose partícipe de la ciudad donde nació o donde se enamoró.

Las empresas deben empezar a diseñar estrategias de captación y retención del talento orientadas específicamente al yo digital de sus empleados, complementando los tiquets restaurante, coche de empresa, guarderías y demás ventajas fiscales que ya ofrecen al yo presencial. Conceptos como clima, oportunidades de progreso, o formación contínua toman ahora matices muy interesantes. Y las ciudades deben empezar a elaborar el censo de su población digital, más allá de los que viven en una calle concreta de su realidad física, y ver qué derechos y deberes hay que desarrollar para esa ciudadanía que puede que esté años sin pisar sus calles… y sin votar. El reto es para las empresas y las ciudades, porque ya son muchos los empleados y los ciudadanos que han descubierto la riqueza de su yo digital, y cada vez le dedican más tiempo y les parece un elemento más importante de sus vidas. Tanto como un buen paseo por la playa, una buena conversación y una buena amistad. El yo digital está entrando en el selecto grupo de las cosas importantes de la vida, y si unos le dedican atención otros deberían revisar sus estrategias.

 

Sociedad red: cambios sociales, organizaciones y ciudadanos

Junio 10th, 2008 by genisroca

Sociedad RedCon el mejor de los ánimos Juan Freire, Enrique Dans, Antoni Gutiérrez-Rubí, Ismael Peña-López, Marc López y yo mismo nos hemos enfrascado en la organización de un ambicioso curso que tendrá lugar los próximos 15, 16 y 17 de octubre en Barcelona. Y es ambicioso por varias razones:

- Por que queremos que se hable de redes y sociedad, y no de web 2.0. Que los responsables de nuestro medio y largo plazo dialoguen entre ellos sobre cómo es la sociedad actual y cómo incorporar ese conocimiento a sus tomas de decisión. Empresarios, políticos y ciudadanos, sin importar siquiera si usan habitualmente Internet.

- Por que queremos que sea una aportación de contenido, y para ello nos refugiamos en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y su Consorcio en Barcelona (CUIMPB) que nos acoge en sus cursos de otoño, con todo lo que ello implica en cuanto a diseño y rigor.

- Por que no es un negocio. Las tasas de matrícula son sólo 145 euros, las oficiales que se aplican en los cursos de otoño en el CUIMPB. Por fin una propuesta en la que no hay que pedir descuentos ni favores.

- Por que el programa es un lujo que aturde: Sesiones presenciales largas, de hora y media y con debate, de ponentes importantes la mayoría inéditos en nuestra geografía, como David Weinberger (Cluetrain Manifesto, Everything is Miscellanous…)  y Ethan Zuckerman (ambos del Berkman Center de Harvard);  Carol Darr (directora del Institute for Politics, Democracy and the Internet de la Universidad de Washington) y Andrew Rasiej (del Personal Democracy Forum estadounidense); Miquel Iceta y Josu Jon Imaz en un inédito debate sobre cuán complicado es dirigir una red como son los actuales partidos políticos (por cierto, en lo que será una de las primeras intervenciones públicas de Imaz tras su salida de la dirección del PNV); Tom Steinberg (impulsor de MySociety) y Gumersindo Lafuente (padre de Soitu); o Miguel Cereceda (responsable del impresionante SIGOB, el programa de Naciones Unidas de apoyo a la gestión de los gobiernos) y Carlos Domingo (director de Telefónica I+D), además de los ya citados promotores del curso (Freire, Dans, Gutiérrez-Rubí, Peña-López, López y servidor).

Hace apenas una semana que se abrió la preinscripción y ya se han apuntado docenas de personas. Con la CUIMPB ya estamos trabajando en posibles espacios alternativos con más aforo, de lo contrario los que acostumbran a apuntarse a estas cosas cuando sólo faltan pocos días tienen un alto riesgo de quedarse fuera. No es farol. Es una obviedad.

Para hacer la preinscripción basta con seguir este enlace, y el detalle del programa está aquí. El sitio web del curso es http://www.sociedadred.org.